Actos de fé

¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. El primer abrazo, en vez de llenarlo de poesía y decir que él corrió a los brazos de su amada, entre el viento que hacía bailar a los árboles que había a su alrededor mientras una música angelical llenaba el ambiente, seremos honestos recordando el momento que él dio la vuelta en la esquina de un oxxo ( no cualquier oxxo, si no el que está junto a starbucks), arrastrando tras de si una maleta más cansada que mis años, mientras ella sentada en el coche, envuelta en su reboso negro estaba absorta en la pantalla del móvil intentando pasar el nivel 368 de candy crush. Ellá levantó la mirada al escuchar las pequeñas ruedas de la mochila, se encontró con sus enormes ojos, los que sorprendentemente le brindan una alegría que las imágenes nunca mostraron, una inocencia que con sólo un gesto se transforma en complicidad... Él fijó su vista en ella sin dejar de avanzar, ella no supo si bajarse para encontrarlo o sólo subir el seguro de la puerta (o bajarlo, así de pendeja se puso) para que se acomodara con ella. Finalmente se bajó, con mil nervios fue a su encuentro, con todas las emociones puede ecirse que el abrazo fue un poco austero, no hubo chispas ni fuegos artificiales, sólo mi corazón volvió a latir y se llenó de la paz que no había conocido. Entre toda la supuesta incertidumbre se afianzó la amistad, nunca existiría la coartada de "a la media hora me llamas y finje una emergencia para largarme", seríamos los dos, sin caritas falsas, sin costumbres de cartón, sin maneras nuevas... y se hizo. Cada día al despertar con el sonido de tus tripas pidiendo comida y mis ronquidos cinco minutos más, la tregua que nos daban las manzanas, el pensar que cocinaría y si te gustaría o no... el tomar tu mano en la playa, tratar de adivinar tus pensamiento mientras estabas absorto en la marea. Sentir esa extraña cosquillita en el fondo de la sonrisa, tus miradas traviesas, tu compañía en cada momento, dejar las ilusiones y las voces para concentrarme en tus labios que buscaban los míos o la mano que se encontraba con mi seno a mitad de la madrugada. Buscar entre sueños el calor de tu pecho y sentir que el mundo sigue girando pero sin nosotros... pedirle al día que se esperara, que nos diera un poco más de tiempo, sentir que la vida está ahí, que si bien he amado antes jamás podrá c ompararse, que tú tienes todas y cada una de las formas de querer que he conocido y muchas más que descubrí contigo. Y entiendes que es un amor tan grande que es capaz de reajustar tus paradigmas. Y cuando te regalas el aceptarlo, entiendes poco a poco que sí, es lo más maravilloso que ha sucedido en tu vida, que te has escondido, que has tratado de negarlo pero por más que huyes, su amor paciente, tranquilo, confiado y apasionado ha estado ahí, dejándote en esa libertad que ha amado siempre. Aunque tengo la esperanza de vivir la eternidad contigo, prefiero dar el salto hoy, dedicarme a vivirte, suspirarte, sonreírte, amarte por completo aquí, en esta vida terrenal, a soñar con la promesa de disfrutarte por siempre. Porque para mí, cada minuto que pasamos juntos, es un grito a los siempre's que se nos estuvieron atorando por años. ... y vuelvo a preguntarme, quien tiene a quien... ... sin ti, no respiro.. tu sin mi, caminas libre...