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Pescando recuerdos II

¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. Emo 2 de 3. Avanzaba por su paraíso. No quería ni siquiera ver el árbol, porque le recordaba a esa mujer. Ella, que fue su primer amor, su hada marina, su inspiración y la socia de muchos mundos inimaginables. Esa niña que a veces llegaba ahí, temerosa de romper la paz del lugar, pero que después no se podía ir. Inolvidable esa vez que mojó su hombro y se llamó cobarde. No, eres la mujer más valiente que conozco. Temes y aún así sigues adelante. Después de eso, lo esperaba aunque lloviera, aunque estuviera cansada y hambrienta. Cuando estaban juntos, el mañana y el ayer no existían; soñaban con que eran aliento y estarían solos en éste lugar eternamente. La sentaba entre sus piernas, la rodeaba con sus brazos y la dejaba escuchar el palpitar de su corazón mientras contaba anécdotas simples para provocar su risa. Le enseñaba a ver al viento, a ubicar
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Pescando recuerdos

¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. Creo que aprovechando mi emoes extraña y cierto correo con propuestas indecorosas, le pegué una revisada a un blog mas emoquelaputamadre que tengo por ahí guardado. Me encontré con muchas historias y pleitos existenciales que he sostenido conmigo y con el mundo, mis amores que pasaron y los que siguen vigentes. Hoy que me encuentro así bien en un estado soinlove, estaba pensando endarle en la madre a algunas cosillas, pero mientras las revisaba se me hicieron chidos los momentos de mi vida que trajeron a esta cabecita loca. Les advierto entonces que decidí ponerlos por aquí, nos vale verga porque y si les digo que son cursis y mamada y media es pa que le pongan a la chingada o no etén ajerando, que son ustedes bien maricones. Es la primera parte que el joven cuervo me permitió soñar... cuando el bosque del Destino fue encontrado dentro de... Abrí lo
¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. Ni siquiera la sintió llegar. Estaba sentado, encorvado sobre su bastón, haciendo una lista de sus penas y dolores mientras veía a un montón de pájaros junto a un letrero que rezaba “NO ALIMENTE A LOS ANIMALES”. Hasta eso llegamos. A un montón de aves maricas que no podían comer cualquier cosa que se atreviera a lanzarles. No sabía de dónde provenía tanto desprecio, si de él a ellas, ellas a él o todos contra el letrero. En eso pudo haber consumido su día, hasta que un pequeño jadeo lo sacó del sueño donde comandaba a un ejército de pichones para derrotar a un estúpido guardián de parque. Compañía. Era su banca del parque: bajo la jacaranda, frente a las bugambilias, lejos de los juegos. Y había alguien. Rezó para que se largara, para que no cruzara su mirada con la de él. Tenía que levantarse, pero las piernas no le responderían de inmediato y el
¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. Sinceramente, odio quejarme. Sentirme mártir o bruja emocionalmente. Hay distancia entre la basura que realmente soy y en la que aparento ser. Detesto que algo me pase y decírselo inmediatamente a alguien, digo.. que vas a hacer por mi? Mejor un poco más tranquilos y al estar contigo podamos platicarlo sin necesidad de preocupaciones, total, el trago amargo ya me lo chingué yo. No entiendo las cosas que me importan y hay muchas que jamás conseguiré hacer. No voy a sentarme aquí/ahí/allí a platicarte del moretón que traigo en el muslo, que me caí de nuevo en la escalera y no puedo pisar bien. Pq no? Pues pq no ha salido al tema un "como estás", pq no es relevante si no pasó a mayores y no estoy de humor para contarte mis saltos ninjas en los escalones. Tampoco te voy a decir lo que rezo cada noche, lo que siento al acostarme y pensar en