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¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. Ni siquiera la sintió llegar. Estaba sentado, encorvado sobre su bastón, haciendo una lista de sus penas y dolores mientras veía a un montón de pájaros junto a un letrero que rezaba “NO ALIMENTE A LOS ANIMALES”. Hasta eso llegamos. A un montón de aves maricas que no podían comer cualquier cosa que se atreviera a lanzarles. No sabía de dónde provenía tanto desprecio, si de él a ellas, ellas a él o todos contra el letrero. En eso pudo haber consumido su día, hasta que un pequeño jadeo lo sacó del sueño donde comandaba a un ejército de pichones para derrotar a un estúpido guardián de parque. Compañía. Era su banca del parque: bajo la jacaranda, frente a las bugambilias, lejos de los juegos. Y había alguien. Rezó para que se largara, para que no cruzara su mirada con la de él. Tenía que levantarse, pero las piernas no le responderían de inmediato y el...
¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos. Sinceramente, odio quejarme. Sentirme mártir o bruja emocionalmente. Hay distancia entre la basura que realmente soy y en la que aparento ser. Detesto que algo me pase y decírselo inmediatamente a alguien, digo.. que vas a hacer por mi? Mejor un poco más tranquilos y al estar contigo podamos platicarlo sin necesidad de preocupaciones, total, el trago amargo ya me lo chingué yo. No entiendo las cosas que me importan y hay muchas que jamás conseguiré hacer. No voy a sentarme aquí/ahí/allí a platicarte del moretón que traigo en el muslo, que me caí de nuevo en la escalera y no puedo pisar bien. Pq no? Pues pq no ha salido al tema un "como estás", pq no es relevante si no pasó a mayores y no estoy de humor para contarte mis saltos ninjas en los escalones. Tampoco te voy a decir lo que rezo cada noche, lo que siento al acostarme y pensar en el ...