¿No tienes nada que hacer? pues vete a descular hormigas: quiero dos montoncitos, a la derecha las cabecitas y a la izquierda los culitos.
Quien me lea desde hace mucho y tenga buena memoria, recordará cuando él apareció en éstos lares... Algunos de los lectores que teníamos en común han optado por alejarse de los blogs o que se yo, el caso es que pues siempre nos causó gracia el comentario hecho por mi querida Jolie sobre la relación entre nuestros pseudónimos: 'Pinche Viejo Hijo de la Chingada'. En aquel entonces llegamos a platicar, a seguirnos con cierto interés pero antes de tener oportunidad de cualquier cosa que fuera más lejos que la carrilla a mi me cautivó un hombre maravilloso... y me enamoré. Y él, siendo todo un caballero, prefirió marcharse antes de ponerme en una situación comprometedora o arriesgarse a algo de lo cual no sabía si saldría avante.
A pesar del ser el mismo oceano no es el mismo mar.
Ojalá hubiera tenido lo huevos para decirte lo que siento pot ti... el hubiera no existe
Ojalá estuvieras aquí.
Se fue, vivió, viví. Siguió sus estudios, estuvo con alguien, se enamoró de aquella ciudad a la cual anhelaba volver. Seguí mi trabajo, me enamoré de un hombre y descubrí una fasceta del amor que pensé que jamás tendría. Revisaba su blog ocasionalmente y nada, hasta que dejé de hacerlo. Él me buscó en otra dirección y tampoco leyó algo mío, así que dejó de hacerlo.
Un día en twitter, con otro usuario, comentó que cuando yo tenía un blog, él me leía y éramos amigos, sólo que yo no lo recordaba. Inmediatamente vinieron a mi mente 'alguien está rayando mis cuadernos' y 'carnalito y compartidor de la misma madre', se lo dije y si, pues resultó ser él. Empezamos a platicar y cuando nos dimos cuenta pasábamos juntos todo el día, poniéndonos al corriente con nuestras vidas, sorprendiéndonos de lo similares que éramos pero también de lo repinches diferentes.
Era un cabrón en toda la extensión de la palabra: decidido, fuerte, culero, ojete, eficiente, capaz, sarcástico, grosero, eficaz... noble, tierno, romántico. Cuando estábamos juntos reía tanto que le dolía la cara, hablaba como jamás lo había hecho y de cosas tan diametralmente opuestas que nos hacía sorprendernos más de como vagábamos por nuestras vidas, la ciencia, las ideas, la física y la metafísica sin darnos cuenta de como empezábamos en algo... de cómo se nos consumían las horas a la luz de unos marlboro 100's.
Me partía el alma cuando sufría, más cuando era por mi causa. Un domingo, estando él de guardia en el hospital, tuvo que atender un accidente que en lo personal me conmovió hasta que lloré junto a él: viajaban en un auto una muchacha de 26 años con sus padres y una tía, chocaron con un conductor ebrio y cuando llegaron al hospital, la chica falleció en sus brazos y él tuvo que dejarla ahí para atender a la madre, que lo veía con un ojo que sobresalía entre sangre y vómito... la mujer se casaba el jueves siguiente... una paciente que murió en sus brazos a cinco días de su boda, una desconocida que provocó su llanto cuando pudo alejarse.
Estaba tan orgullosa de él... De su desempeño, de que era el ángel que había salvado miles de vidas aunque nadie se lo reconociera, me costaba un trabajo enorme no estallar en llanto cuando sentía que se me derrumbaba en los brazos porque no podía hacer algo por una persona. Cada mañana despertaba con su saludo, con un 'señorita hermosa, ya despertó? Anda amor, es tarde' 'Oiga maestra, ¿sabe que la amo con toda mi alma? Cuídateme mucho mamacita hermosa, miles de besos alma mía'... Todos los putos días, antes de abrir los malditos ojos escuchaba un suspiro, una caricia, un te amo de esa voz que me derretía, una canción robada de su chingada paciencia, ese endemoniado latido que jamás en mi perra vida voy a volver a sentir.
'Jorge Fellman Santillán, júrame que jamás vas a dejarme''Como crees mamacita, estoy loco pero no pendejo'... Y el doctor Fellman se deshacía en planes, en la vida que tendríamos, en su princesa cashetoncita que lo vería con los ojos de regalito de su mamá, en los cabrones hijos de la pinche vieja que le dirían apá... De que la manada Fellman me iba a hacer ver mi suerte, que saldrían como él, cabrones, que iba a necesitar toda mi dulzura y nobleza para aguantarlos a todos juntos. Claro, si es que no los donaba a la ciencia o algo así 'mira puto, ésto es un Baldor... en dos meses regreso, si lo estás leyendo vuelves a la casa, si te hiciste un pinche nido con él te vas a la verga con tu abuela'.
Treinta y siete años, resignado a estar solo. Cuando caíamos en cuenta de la diferencia de edades, en esos diez años que me llevaba a mi me daba ternura y él me prometía durarme muchos muchos años más, que caminaríamos bien pinches viejitos agarrados de la mano no por amor, si no por no caernos a la chingada de todo lo anciano que iba a ser a mi lado. Se reía cada vez que yo me ponía dramática por estar cerca de cumplir 28 años y me decía que para él siempre tendría 27 y que si me portaba bien podía hacer el enorme esfuerzo mental de recordarme de 25 años como cuando me conoció... Teníamos todo en común pero también éramos distintos en nuestros puntos fuertes, veíamos el mundo de una manera diferente y concluyó que a pesar de partirme siempre la madre, el mío era de color rosa, así que si siempre se hizo lo que él quiso, ahora se encargaría de que se hiciera mi gusto...
No quiero que mi niña vuelva a tener un problema
Jamás volverás a estar sola
Los que quieran echarte encima amor
Nomas que ahora para eso tienes vato
Y si me carga la verga dejarte todo resuelto
Si tan solo con escucharte se siluyen mis problemas...
Los que siempre has resuelto
Nunca mas mientras yo viva
Y dejaste de vivir...
Las veces que me hacía emputar eran épicas... Reconocía un cambio de respiración, un silencio, una frase... Y valía verga, me bloqueaba y no encontraba la manera de hacerme sonreír, de que le dijera que pasaba. Llegué a mandarlo a la verga, a hacerlo encabronar... Era territorial como la chingada, discutíamos pero siempre aprendíamos algo. Había mucho amor, mucha fortaleza de carácter pero también encontrábamos el punto medio de todo, hallábamos nuestro cinco y continuábamos.
Nunca alguna de mis ideas le pareció descabellada, loca o tonta. Sus 152 puntos de iq le permitían seguir mi razonamiento al revés y al derecho, pero siempre me las arreglaba para sorprenderlo. Ya fuera un sonido o una frase, un suspiro o una carcajada, se maravillaba de que los tiempos nos hubieran permitido coincidir y amarnos así. Yo, su maestra rural, su chamaca cachetona. Él, mi doctor, mi chamaco cabrón. Estaba tan orgulloso de mí como yo de él, aprendimos, amamos, vivimos... Aprendí tanto con él, directa e indirectamente. Tengo tantísimas anécdotas que son sólo mías, que me voy a quedar con ellas con todo el puto egoísmo del mundo, valiéndome verga si lo merezco o no. El cielo sabe cuánto te extraño, Jorge...
La última vez lloramos su cansancio y lo impactante del caso que atendió, me pidió una vez más que compartiera su vida de manera legal, porque si algo llegaba a pasarle yo no pasaría de ser la mujer a la que había amado con toda su alma, la chamaca con la que descubrió que era capaz de amar y ser correspondido. Haríamos una y mil maravillas, continuaríamos una historia...
El viernes 17 de junio no fue su voz la que me despertó a las 6am... Traté de estar tranquila hasta que me enteré que el avión había reportado una falla mecánica y dado media vuelta... 'perdieron comunicación'... sentí que me moría... estallé en llanto, mantuve la fé, pedí ayuda... jamás en mi vida lo había hecho pero no me importó y busqué el apoyo de las personas que me han hecho fuerte muchas veces. Y lloré por él, por que quien lo estuviera buscando tuviera la misma entrega que Jorge, pero mi razón me daba destellos de ese hombre al que tanto amaba, me dejaba verlo en medio del mar, a mitad de la puta nada, con esa cara que se me grabó en el alma bañada en llanto, impotente por a pesar de todas nuestras promesas iba a dejarme sola, de que en esta ocasión no la libraría... como la libró del accidente en ambulancia en el df donde sólo se fracturó un dedo, de como brincó como gato y el balazo dirigido a quitarle la vida solamente le desmadró una 'arteria pedorra'.
Murió en el mar, calcinado, desmembrado... Se fue lleno de amor, sabiendo que su niña lo amaba. Y sé que asi fue, que Jorge Fellman Santillán murió con el alma hasta la puta madre de amor. Mis lágrimas no sirven de nada, todo lo que pude llorar en su muerte sé que es por el pinche terror y la impotencia, por la culpa de que tal vez no le amé todo lo que merecía.
Ustedes saben como supliqué, como sufrí por tener algo. Certeza de su muerte, una tumba, algo para cerrar mi ciclo y que mi espíritu encontrara un poquito de paz. No es justo, no era justo que cada día llorara con la incertidumbre, que me parara en la puerta de mi casa y viera el inmenso mundo que ya no vería de su mano, que no volvería a sentir ese suspiro tan suyo, ese ruidito que hacía al reír, ese sonido que era tan mío... que su voz jamás imitaría el chiqueo de la mía, maldita sea, que el pinche cielo que yo estaba viendo el nunca tendría que voltear hacia arriba para verlo...
Gracias a los que me ayudaron, a los que me preguntaban cada día como estaba y me daban ánimos para seguir. A los que no tenían palabras para decirme pero que estaban aquí cuando lloraba y cuando tenía ganas de reír. A los que se la comieron completita conmigo, lo que vino después y lo que ya no quiero ver llegar. Todos los que compartieron mi impotencia pero dejaron ese asunto en mis manos, a esos dos que mis súplicas hicieron llorar. Jamás tendré palabras suficientes para demostrarles mi agradecimiento, pero ustedes saben que cada vez que quise llorar hasta morirme siempre su cariño me mantuvo de pie.
Ahora no me importa el no tener un chalet paradisiaco en Barcelona, la vida resuelta, el deleite de la existencia en sus brazos, hasta haría un nudo con todo mi pinche amor por tal de que me dijera 'mamacita perdón, fue un error muy cabrón pero ¡mira! estoy vivo... lejos de ti, pero con vida'.
Es algo que jamás tendré.
Que Dios te acompañe, Jorge Fellman Santillán.